Muchos gatos luchan contra la infestación de gusanos. Por eso, es importante observar detenidamente al animal, ya que la infestación puede ocurrir de muchas maneras diferentes, y las consecuencias de estos huéspedes no deseados pueden ser muy graves.
¿Cómo entran los gusanos en el organismo del gato?
A pesar de lo que se podría pensar, la infestación no solo ocurre en los animales que salen, sino también en aquellos que no lo hacen. Es decir, un gato puede consumir parásitos de manera muy fácil y, lamentablemente, extremadamente rápida. En el caso de los gatos que salen, esto sucede al comer carne infestada, al beber agua de una fuente no confiable, pero también al cazar un ratón o un topo. Sin embargo, incluso los gatos que permanecen en casa a menudo enfrentan este problema. En su caso, la infección ocurre al ingerir un parásito que ha sido traído a casa por sus cuidadores, por ejemplo, en sus zapatos. Un gato también puede infectarse de otro animal que está afuera, como un perro. Pero la infestación también puede ocurrir al consumir huevos de pulgas. Por lo tanto, es muy importante observar al animal, ya que esto puede ayudar a protegerlo de muchas dolencias y enfermedades causadas por estos parásitos.
¡Síntomas de infestación – vale la pena conocerlos!
Los síntomas de la infestación en gatos son bastante característicos, aunque al principio pueden no ser muy intensos. A menudo, el gato pierde lentamente el apetito y comienza a comer porciones cada vez más pequeñas. Luego puede haber diarrea, que es intensa y se convierte en crónica. En muchos casos también aparecen vómitos, y el gato se vuelve apático y
muy reacio a jugar. Cuando la infestación es muy severa, aparece anemia. También es importante saber que un gato puede expulsar huevos de gusanos o incluso los mismos gusanos, pero en las heces también puede haber mucosa o sangre. El pelaje también cambia, volviéndose opaco, incluso grasoso y desagradable al tacto. En el caso de la infestación por lombrices, puede haber tos y dificultad para respirar, especialmente cuando los parásitos se mueven por las vías respiratorias. Por otro lado, en los gatitos, la infestación puede manifestarse a través de pancitas hinchadas y un gran apetito, aunque el peso de los animales irá disminuyendo.
Tratamiento y prevención
Siguiendo el principio de que es mejor prevenir que curar, es importante tomar las medidas preventivas adecuadas. Por lo tanto, se debe desparacitar al animal regularmente. En los gatos que salen, es recomendable hacerlo cada 3 meses, mientras que los gatos que no salen pueden ser desparasitados cada seis meses. Por supuesto, antes se puede comprobar si el animal está infestado. Para ello, se debe recoger una muestra de heces y llevarla a análisis de laboratorio. También es importante saber que la infestación puede agotar el organismo del animal, lo que también causa daños a los órganos. Por lo tanto, si notan cualquier síntoma preocupante, por supuesto, es necesario visitar al veterinario y deben tenerlo en cuenta.