Hipoplasia del cerebelo en gatos

Hipoplasia del cerebelo en gatos

Los gatos también están expuestos a graves defectos congénitos, que afectan la salud del gato durante toda su vida y de los cuales no se puede escapar de ninguna manera, y a menudo ni siquiera curar. Un ejemplo de esto es la hipoplasia del cerebelo en gatos, que es una especie de trastorno neurológico. Es un trastorno congénito, los gatos lo tienen desde el nacimiento. Se debe a que el cerebro del gato no se desarrolla de manera adecuada, incluso en el útero. Más concretamente, en el caso de la hipoplasia, los gatos tienen un cerebelo poco desarrollado, que se encuentra debajo del cerebro. El cerebelo, principalmente, es responsable de las habilidades de comprensión y de la coordinación de movimientos, incluida la conciencia espacial; por lo tanto, estas capacidades están alteradas en caso de hipoplasia. Por regla general, no es una condición que amenace la vida del gato. Sin embargo, sin duda afecta su vida cotidiana. También depende del grado de daño al cerebelo, ya que hay casos más severos y otros más leves.

La hipoplasia se produce cuando la gata embarazada tiene contacto con ciertos tipos de virus que atacan a los fetos. También puede surgir como resultado de una lesión. A veces, esta enfermedad está registrada en el ADN del gato y se transmite de generación en generación. Si se ha determinado un origen genético, se recomienda castrar al gato de inmediato. Al diagnosticar esta enfermedad, es probable que el veterinario ordene una serie de pruebas que conducirán a ella.

Como se mencionó anteriormente, la hipoplasia afecta la coordinación de los movimientos del gato, por lo que estos gatos tienen problemas para moverse, caminar y correr. No pueden mantener el equilibrio y les cuesta localizar objetos. Es característico que muevan la cabeza de lado a lado al caminar. Además, titubean de manera incontrolada. En los casos más graves, incluso pueden rasgarse las extremidades.

La hipoplasia en los gatos se detecta con mayor frecuencia entre la cuarta y la sexta semana de vida de los gatitos. Cuando comienzan a caminar, la enfermedad se manifiesta de inmediato. Cabe destacar que no es una enfermedad dolorosa; los gatos no sienten dolor constante. Esta condición es simplemente permanente, sus síntomas no se aliviarán con el tiempo, igual que no se agravarán. La gravedad de esta enfermedad puede variar, desde casos muy graves donde el gato no puede existir por sí mismo y necesita ayuda, hasta casos leves. Si tales gatitos llegan a buenas manos, su cuidador puede enseñarles cómo facilitarles la vida.

Es importante recordar que la hipoplasia en los gatos no significa necesariamente una condena. Los gatos pueden vivir con ella y llevar una vida relativamente normal, siempre que sus cuidadores brinden apoyo y asistencia. Ocasionalmente, esta condición puede tener una forma muy leve. Desafortunadamente, no hay cura para esta enfermedad. En casos muy severos, a menudo se debe practicar la eutanasia para acabar con el sufrimiento del gato. Se considera que los gatos con hipoplasia no deberían abandonar su hogar, por su propia seguridad.